La
baraja del Tarot se compone de 78 láminas distribuidas en
22 Arcanos Mayores y
56 Arcanos Menores.
Los
22 Arcanos Mayores están formados a su vez por 21 láminas numeradas y una que carece de número.
Los
56 Arcanos Menores están formados por cuatro series de 14 láminas.
Al estudiar los
Arcanos Mayores, lo primero que llama la atención es ver que uno de ellos no está numerado.
¿Por qué no tiene
el Loco, como las otras cartas, un número que le sea propio?
Para responder a esta pregunta será necesario rememorar el
sentido simbólico de los números. En la antigüedad éstos constituían un verdadero soporte de elaboraciones simbólicas.
Los números no eran lo mismo que las cifras, que actualmente sirven únicamente para realizar operaciones aritméticas.
No servían, como ocurre
hoy en día, para expresar únicamente cantidades; eran también la expresión de ideas, fuerzas o calidades.
Desde el punto de vista de la
Tradición, no existe la casualidad, y como hemos visto en la introducción, todo, en este mundo, está relacionado, tiene que ver entre sí.
Todas las cosas correspondían originariamente a su nombre y al valor numérico de éste.
A menudo, gracias a este valor numérico se podía acceder a la
comprensión esotérica de muchas palabras o de muchas cosas.
La
Kábbala judía está llena de ejemplos que nos lo demuestran.